23/06/2026
Directorios de empresas y los nuevos estándares que exige la transformación digital
Las decisiones estratégicas viven en la actualidad nuevos parámetros de diligencia.
La transformación digital es un sello diferenciador de la actualidad. La tecnología y un creciente escrutinio regulatorio, permite que el rol de los directorios en Chile experimente una profunda evolución. Hoy, más que nunca, las decisiones estratégicas deben integrar una mirada preventiva frente a riesgos legales, reputacionales y de libre competencia, donde la exigencia regulatoria no deja de intensificarse.
Así lo plantea Julio Pellegrini (en la imagen), abogado, Director de empresas y docente del Programa Internacional en Gobierno Corporativo y Transformación Digital que organiza Esade Executive Education y Alta Dirección FEN UCHILE, quien advierte que el estándar de actuación de los directores ha cambiado sustantivamente en los últimos años. “Los deberes fiduciarios no son pasivos: los directores tienen la obligación de requerir información veraz y oportuna, y profundizar en su análisis ante cualquier señal de alerta”, explica el especialista.
Este cambio tiene su origen en la evolución del marco normativo chileno. A las obligaciones tradicionales establecidas en la Ley de Sociedades Anónimas (N°18.046), se han sumado nuevas exigencias derivadas de la Ley de Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas (N°20.393) y la reciente Ley de Delitos Económicos (N°21.595), que amplían el catálogo de responsabilidades y elevan los estándares de compliance. En este contexto, el directorio ha asumido un rol protagónico en la implementación y supervisión de modelos de prevención de delitos.
“Si bien estos modelos son voluntarios, en la práctica su adopción es estratégicamente determinante. El directorio debe velar por que sean robustos, con protocolos adecuados, canales de denuncia eficientes y evaluaciones periódicas independientes”, señala Pellegrini.
A este cambio, se le suma una nueva capa de complejidad: la ciberseguridad. Tras la entrada en vigencia de la Ley Marco de Ciberseguridad (N°21.663), las empresas deben implementar sistemas permanentes de gestión de seguridad de la información. Esto implica no solo prevenir incidentes, sino también reportarlos y gestionarlos de manera eficaz. “Hoy los riesgos tecnológicos son parte estructural del gobierno corporativo”, enfatiza Julio Pellegrini.
En paralelo, la protección de datos personales ha adquirido un lugar central en la agenda de los directorios. Aunque la legislación no menciona explícitamente su rol, Pellegrini sostiene que la responsabilidad es clara: “El directorio debe asegurar que la compañía cuente con políticas, controles y recursos adecuados para cumplir la normativa, previniendo contingencias regulatorias”.
Desde el área de la libre competencia, los riesgos también se han sofisticado. Prácticas como la colusión, el interlocking o el intercambio de información sensible siguen siendo focos críticos, a los que se suman desafíos asociados a operaciones de concentración y a la necesidad de contar con programas de compliance efectivos. “No basta con tener políticas formales. Estas deben ser realmente eficaces y estar integradas en la toma de decisiones estratégicas”, afirma el especialista.
En este sentido, la integración de programas de cumplimiento en la gobernanza del directorio resulta clave. Para ello, Pellegrini recomienda una participación activa de los directores: “Deben exigir mapas de riesgos, protocolos claros, capacitaciones periódicas y mecanismos de monitoreo y auditoría. Además, es fundamental revisar reportes de manera sistemática”.
Pero, más allá de la estructura formal, el desafío principal radica en adoptar un enfoque genuinamente preventivo. Esto implica que las decisiones estratégicas se tomen sobre la base de información suficiente, análisis rigurosos y una comprensión actualizada del entorno regulatorio. “La actuación del directorio debe ser defendible ante organismos como la CMF, el TDLC o la Agencia Nacional de Ciberseguridad”, enfatiza el Director de empresas.
Entre las buenas prácticas que hoy marcan la diferencia, destaca la necesidad de internalizar los riesgos digitales, robustecer los modelos de prevención de delitos, gestionar activamente los riesgos de libre competencia y avanzar en la creación de comités especializados que aporten una mirada técnica al compliance.
Finalmente, Julio Pellegrini manifiesta que uno de los aspectos que muchas veces es subestimado es: la importancia de la trazabilidad en la toma de decisiones. “El registro adecuado de las deliberaciones del directorio es tan importante como las decisiones mismas. Las actas deben reflejar el análisis realizado, los antecedentes considerados y las razones que justifican las decisiones. Esa es, en la práctica, la primera línea de defensa ante cualquier cuestionamiento posterior”.
